MEMORIAS DE UN PRISIONERO DE GUERRA. DIARIO DE FERNANDO BLANCO WHITE
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MEMORIAS DE UN PRISIONERO DE GUERRA. DIARIO DE FERNANDO BLANCO WHITE

Código de artículo:
E1000644114
Editorial:
EDICIONES ALFAR
Fecha edición:
Materia
Libros para Todos
ISBN:
9788478988341
Formato:
PDF
Idioma:
Español
Tipo de libro:
Ebook
DRM
Si

Fernando Blanco Crespo, conocido como Fernando Blanco White, nació en Sevilla el 2 de febrero de 1786 y murió el 27 de enero de 1849. Era el menor de los hermanos de José María, con quien siempre guardó una muy estrecha relación. En 1808, tras la invasión francesa, se alista voluntario en el ejército español y es nombrado teniente, al ser de familia hidalga. A finales del mismo año lucha contra los franceses mandados por el propio Napoleón en la batalla de Somosierra, donde es hecho prisionero. Empieza así su cautiverio en Francia, que dura seis largos años, hasta que se escapa de su confinamiento en Chalons-sur-Saône junto con seis compañeros. Su objetivo era volver a España para seguir luchando, pero al no poder cruzar territorio enemigo, tienen que huir por Suiza, Alemania, Holanda e Inglaterra, desde donde esperaban volver a España; pero la guerra ya había terminado, así que se queda en Londres con su hermano José María, que vive allí exiliado. Escribe su Diario, en inglés, donde relata los pormenores de la huida desde Francia hasta Inglaterra. Ante la muerte de su padre, vuelve a Sevilla en 1816, y se incorpora al ejército como capitán, después de no pocos esfuerzos para su rehabilitación como no afrancesado ni traidor. En 1821 Fernando es elegido síndico popular en el ayuntamiento constitucional de Sevilla dirigido por Félix María Hidalgo, amigo suyo. También fue académico de la Real Academia de Buenas Letras y Vicecónsul de Bélgica. Al final se decantó por el mundo docente, e impartió clases de diversas asignaturas en la Universidad de Sevilla. En 1848 se presentó a las oposiciones a cátedra de Inglés del Instituto Universitario, hoy San Isidoro de Sevilla, con resultados satisfactorios, pero su salud ya deteriorada, y con el estrés de las oposiciones, no le permitió tomar posesión de su plaza, y murió el 27 de enero de 1849. Siendo enterrado en el cementerio que había en el Prado de San Sebastián.

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