NARDO ANTONIO, BANDOLERO
ebook

NARDO ANTONIO, BANDOLERO

Código de artículo:
E1000136668
Editorial:
LINKGUA
Fecha edición:
Materia
Libros para Todos
ISBN:
9788498975871
Formato:
EPUB
Idioma:
Español
Tipo de libro:
Ebook
DRM
Si

Nardo Antonio, bandolero. Antonio Mira de Amescua Fragmento de la obra Jornada primera (Suena música y salen Batistela, Leonelo, [Roselo] y Timbrio, soldados.) Roselo: ¡Bravo recibimiento! Leonelo: ¡Generoso! Batistela: De Nápoles su esfuerzo acreditado, que al conde de Miranda valeroso muestra, en festín general [celebrado]. Puede llamarse el reino venturoso con tal virrey, que a fuer de buen soldado, hoy ha honrado con premios la milicia mezclando la piedad con tal justicia. Leonelo: A aquesta sala viene. Batistela: Aquí veremos más espacio el valor de su presencia, a quien tan grande amor los más debemos, claros indicios de su real clemencia; y al buen amigo Nardo aguardaremos en este puesto. Roselo: Alcanza su presencia de valeroso Alcides testimonio. Leonelo: Es la flor de este reino Nardo Antonio. (Sale el conde de Miranda y acompañamiento.) Conde: Estoy como admirado, agradecido, familia noble, de admirar festines, y de haber cuidadosa prevenido burlas a mayo con mentir jardines. Parece que Amaltea, en el lucido espacio de claveles y jazmines, porque dure de Nápoles la fama, copia fragante con amor derrama. El mar, la tierra, a toda priesa mueven dulce armonía, aquélla tremolando banderolas al aire, a quien se atreven lisonjeros bullicios, caminando; sobre estotras, de fuego estrellas llueven, que hasta el cielo al principio van volando y después en los vientos desatadas bajan del cielo al suelo despeñadas. Pedazos arrancados de los vientos, menuda arena, castigados, huellan, y de airosos veloces movimientos, descubiertas tal vez las piedras mellan. Al freno humildes, al clarín atentos, presumiendo poder, la tierra sellan, y en cada asiento del compás menudo de sus armas estampan un escudo. Todo mueve a deleite, todo admira, el mar del humo forma nubes densas, oscura niebla que al caño respira, paran las aves al rumor suspensas; y como cuando el Sol al mar retira hermosas luces, de temor defensas, recelando tinieblas y temores, así buscan el miedo entre las flores.

Artículos relacionados

Otros libros del autor