Dime: ¿tu sexualidad está muerta? Porque tú, como yo, la mataste por miedo al qué dirán, como si el qué dirán resolviera nuestros problemas y satisfaciera nuestras necesidades. Por este temor tan grande que nos inculcan y la pena que te hace sentir al querer manifestarte, te dedicaste a sepultar lo más hermoso y bello que hay en ti como mujer: tu sexualidad, y evitaste hablar de amor y de sexo conforme pasaban los días, semanas, meses y años. Cada día más y más, te olvidaste de esas tres palabras mágicas, básicas para nuestro existir, vetando para ti y para tu vida las palabras sexo, amor y sexualidad.