A nadie le gusta perder, pero forma parte de la vida y eso siempre nos hace más fuertes. Meter un gol es una sensación de éxtasis, ¡no hay nada igual!, porque no sólo es tu logro, sino que sabes que estás ayudando a todo tu equipo. Es normal sentir tristeza y desilusión, uno debe aprender a aceptar esas derrotas, pero siempre, con la cabeza en alto y con la mirada al frente, viendo el camino que nos queda por recorrer. Se debe tener espíritu fuerte para limpiarse la tierra, levantarse y continuar después de cada caída.