Cuando miramos a otras personas, lo que vemos no está vivo, ¡aparte de los ojos! La capa más superficial del cuerpo está compuesta por minúscula escamas de piel muerta. El cabello y las uñas tampoco están están vivos. No obstante, justo debajo de la superficie, tu piel está viva y muy ocupada: ella nos cubre todo el cuerpo, nos protege de los golpes, ayuda a controlar la temperatura corporal y nos da el sentido del tacto.