Tradicionalmente pensamos que la idea de la muerte debe ser ajena a los niños y los alejamos de esa vivencia... Muere mamá, papá, el abuelito que el niño tanto quiso y los adultos que estamos con ellos, le anulamos el sentimiento, entonces al crecer generamos un adulto resentido con la pérdida, producto de que nadie le enseñó a nuestros adultos, como apoyarnos a resolver nuestros duelos. En este libro, reconocerás que la muerte no es un proceso ajeno a la vida sino parte de ella y como podemos enseñarle a nuestros niños a elaborar de manera adecuada su perdida.