La tranquila vida de Faten se interrumpe cuando su padre le consigue un trabajo como empleada doméstica con una familia rica de Beirut. Así, abandona su pueblo a los quince años y aprende a sobrellevar los caprichos de sus jefes en la ciudad. Privada de sus amigos y del sueño de estudiar, Faten anhela recuperar su independencia, por lo que ingenia un plan secreto con ayuda de un vecino, con quien poco a poco se va tejiendo algo más que una amistad.