¿Qué prácticas e historias convocan aquellos espacios ni del todo funcionales ni olvidados del todo, suspendidos entre el abandono y la finalización? Allí donde se interrumpe la secuencia planificación-construcción-inauguración, proliferan las promesas, la especulación, el desánimo o el activismo. Estos espacios inacabados pueden cobrar una nueva vida en forma de proyecciones de futuro, recuerdos nostálgicos o formas varias de reapropiación. Lejos de un simple fracaso, cabe pensar la suspensión como un estado de contingencia y posibilidad. Su futuro es desconocido e incognoscible, pero no por ello menos material o experienciable. El carácter incierto de los espacios en suspensión urbanizaciones truncadas, infraestructuras a medias, proyectos anunciados, pero nunca construidos puede, de hecho, convertirse en una plataforma para la experimentación e invención de nuevos usos, significados, afectos o colectividades.