Bruno no logra integrarse con sus compañeros de clase; odia el futbol, es introvertido y quisquilloso. Como parte de las actividades escolares tiene que ir a un campamento. Su vivencia en esos días se vuelve especial cuando conoce a unos diminutos hombres que viven en el pueblo de Krup; gracias a ellos logra acercarse a Tania, una niña con quien aprende que no necesita ser reconocido por todas las personas.