LECTURAS DE LA FOBIA Impresión bajo demanda

LECTURAS DE LA FOBIA

Código de artículo:
4396169011
ISBN:
9789878407807
Páginas:
970
Tipo de libro:
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El posicionamiento de la fobia muestra con brutal pureza la inminencia de la constitucióndel sujeto. Clavado en ese instante donde queda acotado en el intervalo de dos signifi cantes, el fóbico se siente un objeto pasivo y ajeno a toda escenografía imaginaria. La posición fóbica es la de la amenaza del miedo, la sorpresa desagradable, la vergüenzaexcesiva. Una subjetividad al rojo vivo. En ese instante de constitución del sujeto el tiempo se eterniza y no es manejable para elyo, donde podría aprehenderse. El fóbico no puede decir en primera persona, yo-soy-el-que-experimenta-esto , es decir, su goce de la pulsión. En efecto, lo que desataría en el yo una apropiación de las pulsiones no termina deacontecer. Es decir, la instalación subjetiva como efectuación de la pulsión no culmina enun registro de ese movimiento. Entonces, hay una sensación de ausencia en el accionar mismo que es muy característi ca. Su ojo asiste a lo que el cuerpo realiza y él es un mero testigo secreto de su propiapasión. Vive perplejo y se siente inadecuado. Las cosas acontecieron en algún umbral, donde todo es áspero. Entrar, salir, retornar:todo es inmanejable. Ese fracaso lo ubica en una fugacidad que le impide reencontrarsesólidamente con su demanda en cada situación. Es decir, no atraviesa un drama quepodríamos considerar localizado, sino que lo navega ajeno a todo guion. Y huye. Se vuelve una cosa separada del campo del Otro, ya que sus seudo-transferen cias son amables, pero vacías. Es un personaje raro , un extranjero en supropio hogar,des-integrado socialmente, rechazando la lógica de masas. Esto lo inunda sin aportarle una localización de sujeto. Se comporta , pero no puedesignificar su acto. Por ello en la fobia predomina la angustia o los miedos proyectados, perosiempre existe una inhibición en cuanto al deseo entendido como acto. Toda intervencióndel analista, entonces, debe encontrar el hueco adecuado, una única rendija exquisita. Pese (o gracias) a ello la fobia es una estructura neurótica estable. Es tan característica laevaporación de la subjetividad del fóbico que sólo con él se podría haber inventado elpsicoanálisis. La suya podría ser una historia del nacimiento de nuestra práctica: la fobia,el sujeto y el psicoanálisis co-inciden. Ser fóbico es una forma de sabiduría. Ésta presupone que el otro es un monstruo, unaalimaña hambrienta, alguien con intensiones horrendas. Este mismo punto es fascinantepara la histérica que, inconsciente de ello, se ha dedicado meramente a domesticar a lasbestias. Ni que decir del obsesivo, plagado de artimañas desplazadas, de religiosidadespomposas y superfluas. El fóbico sabe, en cambio, cómo padecer el deseo, porque susagacidad surge espontáneamente, interpelando al imaginario humano. Uno de los dramas más agudos de la fobia es, entonces, el de una inteligencia tan cristali na como inmóvil, descreída de las máscaras y los disfraces.

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