«¡Yo los cuidaré!».
Eso es lo que le digo a la trabajadora social cuando uno de mis alumnos de preescolar y su hermanito bebé necesitan con urgencia unafamilia de acogida. Haré lo que sea para que no los separen. Pero midepartamento está inundado y, con tan poco tiempo, solo hay un lugaral que puedo llevarlos la nueva casa de Knox Daniels.Knox es el mejor amigo de mi hermano mayor, por lo que no duda enofrecerme su hogar. Todavía falta un mes para que regrese a nuestropequeño pueblo y cuando lo haga, él, junto con todo el legendarioequipo de bomberos forestales de Legacy, tratará de reconstruir laicónica brigada que fundaron nuestros padres.No importa que haya estado enamorada de Knox en silencio desdeque éramos niños. No puede importar que fingimos que aquel beso enla noche de graduación nunca ocurrió. No debería importar que loque siento por él podría arruinar su amistad con mi hermano y poneren riesgo la certificación de la brigada. Porque yo me habré ido de sucasa mucho antes de que él regrese. Excepto que Knox acaba de entrarpor la puerta un mes antes de lo previsto.¿La cereza de este desastroso pastel? Él luce espectacular como siempre y yo estoy cubierta de vómito de bebé.Knox mira a los niños, luego me mira a mí, y dice que podemos lograrlo. Que podemos fingir una relación, solo temporalmente, para evitarque el sistema los separe.De pronto todo importa, porque es muy probable que me rompa elcorazón.