En nuestra cultura popular urbana, un deporte y espectáculo singular importado hace muchos años de otros países se convirtió en algo propio: la lucha libre. Gracias a las formas particulares que le han dado quienes desde hace ochenta años están inmersos en ella la han convertido en una especie de fenómeno trascendente cuya práctica se ha extendido a otros espacios y hasta a otros países.