¿Cómo caminar sin quedar prisioneros del pasado? Es cierto que guardamos en nuestro interior lo bueno que hemos vivido, pero también las heridas que nos pesan. A veces, lo que nos duele no es sólo lo que ocurrió, sino la manera en que quedó grabado. Este libro ofrece una respuesta desde la fe. Nos recuerda que la dignidad de la persona no se agota en lo que ha sufrido. Y nos invita a mirar la vida con otros ojos: lo que parecía destruido puede levantarse, lo que parecía cadena puede convertirse en impulso hacia la plenitud. Deseo que cada página te vaya acercando un poco más a ti y te ayude a descubrir, lo que necesitas soltar para que tu pasado pese menos.