Qué somos en el universo sino un jugoso racimo de historias, un cúmulo de relatos que conectan nuestro pasado con lo que somos. Somos pedazos de historias que inician en el ayer y dejan eco para el resto de nuestra vida. ¿Es el amor una fuerza capaz de mover al mundo? ¿O sólo una energía con el peso suficiente para quebrar uno de tantos relatos que ocurre en medio de lo cotidiano? De una u otra forma, a lo largo de nuestra vida el amor siempre nos toca. A veces de manera tan gentil que su impulso nos ayuda a encontrarle sentido a nuestra existencia. Y a veces pega como un mazo en la cabeza y desencadena todo lo malo que puede ocurrir en nuestro día a día. El amor suele ser como el viento: ligero, sutil, transparente, violento, persistente, imparable e impredecible, o sólo desordenado. David Becerril