RIMAS DE GUIDO CAVALCANTI Impresión bajo demanda

RIMAS DE GUIDO CAVALCANTI

Código de artículo:
4428019569
ISBN:
9789874197382
Páginas:
64
Tipo de libro:
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El interés de los poetas contemporáneos por Guido Cavalcanti (nacido alrededor de 1250, muerto en 1300) se debe, como es sabido, a Ezra Pound. Y, sin embargo, algunos lograron ir más allá de la pieza que Pound eligió para su encomio: Donna me prega , y salir al encuentro de la fascinante escena de la batalla del amor con el corazón y una serie de espíritus no identificados, en la que Cavalcanti construye unos poemas extraños, casi sobrenaturales, aun para el gusto moderno.
Los estudios sobre il dolce stil nuovo contienen muchas especulaciones sobre Cavalcanti. Ocurre que es el poeta de aquella escuela que mejor se presta a especulaciones, porque fue especulativo. Si la especulación manejaba su pluma -menos visiblemente que su melancolía teatral-, resulta a simple vista más interesante el modo en que la condujo que la base filosófica que dio origen a sus poesías extrañas. Espíritus -y no uno solo, sino varios en el mismo cuerpo- y amor son seres físicos que se enfrentan en esos versos. El hombre es un escenario casi siempre destruido por la batalla. Y la visión de la lucha que se lleva a cabo, una sucesión de sombrías imágenes visuales. Este modo de dar carnadura a lo que se supone simbólico es, en primer lugar, un logro poético. Y, en segundo término, una fuerte apuesta filosófica. Dante Alighieri avanzó más por el primer camino que por el segundo. Cavalcanti fue poéticamente tan audaz como Dante, con su puñadito de sonetos y canciones, pero quizá más audaz en la filosofía que de ellos se deduce.
La cuestión de los espíritus cordiales, físicos y palpables, que recorren una trayectoria de doble mano, desde el corazón a las cosas y desde las cosas al corazón, pasando por los ojos, es de raíz averroísta. El espiritualismo panteísta de Cavalcanti era, en su época, un asunto médico. Los científicos de entonces creían en espíritus que sostienen la salud y la pierden. Y la idea de una materia animada estaba más cerca de la intuición popular que cualquier otra teología.
El aspecto enigmático de la poesía de Cavalcanti se debe, quizá, a la voluntad de representar directamente la percepción de un amor intolerable, como parece que fue, para él, cualquier amor. Antes que una respuesta cordial de la amada, lo que el alma desea en Cavalcanti es la inminencia del amor. Esa «tercera flecha» que está siempre a punto de llegar. El corazón herido por lo que ama aparece, en cambio, como el estado habitual del amante.
Sobre la intención filosófica no hay dudas, históricamente hablando. Lorenzo de Medici describe a Cavalcanti como «delicado florentino, sutilísimo dialéctico y filósofo de su siglo excelentísimo» en una carta a Federico de Aragón. Y su exposición sobre la naturaleza del amor en Donna me prega tiene de

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