Humor, diversión y una sorpresa final en una historia muy visual, con gran dinamismo y sonoridad. Nos recibe la figura (no tan) estática de un enorme sapo que, a medida que pasan las primeras páginas, va quedándose dormido. Un mosquito decide sacarle de su sopor zumbando alrededor y retándole a pillarlo, hasta que recibe un certero lengüetazo. Otras pequeñas criaturas el caracol, la hormiga, la araña actúan de igual forma y, una a una, el batracio cada vez más orondo va dando cuenta de ellas.